El vacío
Esplais de mon cor, 3-08-1955: Estoy muy preocupado por mamá, pues me parece que no me quiere mucho. Desde que ha muerto la iaia (cuánto la echo de menos), noto que aquella parte de mi corazón que ella llenaba permanece vacía y yo hubiera deseado que la llenara mamá. Me falta una persona en casa que me haga un poco de caso, que me mime un poco como ella lo hacía. Necesito aquel apoyo que siempre había encontrado en ella. Ahora estoy como aislado en casa, me siento extraño en ella, solo. Nunca hablamos más que lo necesario porque no nos sale nada más, no hay conversación. Ellas piensan de un modo y yo de otro y no nos entendemos. Casi todas las noches pienso en mi iaia y me pongo a llorar e intento recordarla en todas sus actuaciones, actualizar su presencia y a veces siento una irresistible tentación de llamarla en voz alta como esperando que me conteste. Yo a mamá le quiero hablar un día de estos. Hay que arreglar esta situación, pues llegaríamos a sentirnos extraños unos de otros y si esto llegara yo sería muy desgraciado. Es muy triste que un hijo le tenga que decir esto a su madre pero lo quiero hacer porque aún estoy a tiempo. Yo desde luego ya procuraré que nunca mis hijos tengan que decírmelo. Lo único que debería importarle en esta vida es el sentirse adorado por sus hijos y que cuando falte tengamos un recuerdo muy agradable de ella. Hacerse querer mucho de sus hijos pero no pensando que son de su propiedad. A menudo el amor de una madre es un amor egoísta. La madre siempre dice sois mis hijos y casi nunca dice soy vuestra madre, somos una parte de ella misma, somos una continuación suya, eso es lo maravilloso de la maternidad y de la paternidad, saber que aun cuando uno muera quedará algo tuyo que sigue viviendo, que sigues viviendo dentro de tus hijos y para eso es necesario compenetrarse mucho con ellos, para que ellos también se sientan como una continuación de sus padres. Que piensen esto que ahora hago, este ademán, este modo de pensar es de mamá o de papá que vive en mí. Mamá debería procurar entenderme, preocuparse por mis preocupaciones, ¿cuándo lo ha hecho? E interesarse por ellas, por si estoy triste, etc. Yo lo sabré todo de mis hijos, porque les habré enseñado a confiar en mí. Yo necesito llenar el vacío que ha dejado en mi corazón la iaia y nadie más apropiado que mamá, pero está ciega o no quiere ver. Encuentro que me falta un sostén en casa donde sostenerme, recogerme. Antes era ella y ahora me encuentro solo. Sí, es triste decirlo pero me encuentro solo. Añoro mucho a la iaia. Cuando una persona muere lo único que perdura son sus buenas obras. Eso es lo único que vale, lo demás no interesa. Ella se cree que yo sufro continuamente por ella, por ejemplo con lo de Font Romeu que no ha sido nada más que una repetición de lo de Santa Fe. Pero sí sufro y me torturo, pero ella no lo piensa. Quiero pensar que es así pues si lo pensara y no hiciera nada querría decir que no le importamos nada. Le es mejor pensar que poco me debe afectar o que no sospecho nada. En ese caso me cree muy poco inteligente pues aún cree que trata con su hijos de dos y siete años. Esa es una preocupación más que añadir a las numerosas e importantísimas que tengo. Si por lo menos alguna se arreglara…
