Crisis y cha-cha-chá
Carta de Félix Güell a Armand: 06-02-1959:
No sé si debería escribirte en estos momentos o si esta carta llegará al buzón, lo cual es probable que no. Me preguntarás entonces: ¿por qué la escribes? Pues sencillamente porque en estos momentos necesito desahogarme y no sé con quien hacerlo y por eso vengo a charlar un rato contigo.
Ya te escribí una carta en un tono tristón y sentiría que la hubieras interpretado mal. La verdad es que no tenía ánimos para seguir escribiendo, pero por eso tal vez no acabé de explicarme con claridad la crisis que estoy pasando. No comprendo por qué ha venido, pues al principio estaba divinamente y lo veía todo del mejor de los colores pero de repente todo se me antoja más gris y sin aliciente. No creo que haya influido en mi estado de ánimo lo que me decías en tu última carta de tu crisis religiosa. Eso, como es natural, lo he sentido. Pero como no he hablado aún contigo considero que no puedo juzgarlo, pues no sé cuáles son tus puntos de vista.
Sigue el problema de mi trabajo, de mi futuro, que no sé como afrontarlo. Ya me dirás que otras veces te he dicho lo mismo, pero el problema está ahí. Tengo unas ganas enormes de que llegue Semana Santa para poder ir a Esa. Por cierto, te agradeceré me tomes una habitación en algún hotelito que te parezca bien, lo dejo a tu elección. Yo prefiero ir a un hotel que a casa de los Juan de Sentmenat, pues tendré más independencia. A mamá también le parece mejor. Por favor, tómate interés y haz lo que te pido pues pronto empezará todo el mundo a reservar habitaciones y me podría quedar sin sitio. Dime si te parece bien la idea.
¿Cuándo tienes idea de venir? Te voy a dejar. No sabes las ganas que tengo de verte.
Tu amigo, Félix.
Carta de María Escorsa, 16-02-1959: «Crec bé el que em dius de manar, perquè és el que a tu t'agrada: manar i que et facin acatament».

